No es que no se haya tratado ya este tema en el blog (recordemos la gráfica con la evolución del atractivo femenino), pero no está de más volver sobre él.
El post de Javi Moya sobre la evolución de Scarlett Johansson y los comentarios adjuntos me han hecho recapacitar sobre un valor crucial que los hombres olvidamos fácilmente en las comparaciones sobre la belleza femenina, y nunca solemos ponderar lo suficiente: la edad.
De hecho en los comentarios la mayoría de gente coincide en que les atraería mucho más intimar con la Scarlett mayor que con la jovencita.
Menuda tontería, lo más inteligente hubiera sido pillarla como novia de jovencita y así poder disfrutarla en ambas etapas. Bueno, en el caso concreto de Scarlett no, porque seguramente te hubiera dejado por algún tío famoso, pero en el caso de una chica corriente sí.
Y aunque por ejemplo muchos firmaríamos ahora mismo ser la pareja de Monica Bellucci, hay que reconocer que ya es un producto en franca decadencia, y que siendo fríos y calculadores, muchas jovencitas del instituto de tu barrio podrían dar más juego y resultar una inversión mucho más satisfactoria a largo plazo.
Además las jovencitas son menos peligrosas. Si empiezas a salir con una tipa buenilla de 18 años lo más probable es que cuando lo dejéis al cabo de 5, no haya mayores consecuencias que haber tenido que soportar a una ex-novia veinteañera más o menos inmadura, a la que por otra parte te habrás beneficiado durante todo ese tiempo.
Por el contrario, si empiezas a salir con una tipa buenilla de 28 años lo más probable es que el cabo de 5 tengas algún hijo, una hipoteca, y una pareja de 33 años a la que ya se le notan las arruguitas, la acumulación selectiva de grasa corporal y los efectos de la fuerza gravitatoria a largo plazo.
Es más, supongamos que la cosa dura 10 años y no 5 ¿es lo mismo haberse beneficiado a una tía desde los 18 a los 28, que desde los 28 a los 38?
Yo diría que no.
Ten vista e invierte en putas jóvenes, no te dejes embaucar por mujeres atractivas que por su edad se devaluarán con rapidez, y que como en la gráfica de la evolución comercial de un producto, están entrando en plena fase de madurez, para salir del mercado definitivamente al cabo de unos pocos años.
A pesar de la moto que quieran venderte toda esa horda de mujeres maduras que nos adoctrinan desde los medios, la realidad es que el momento ideal para pillar novia es en su adolescencia. Así disfrutas de toda la parte ascendente de la evolución de su atractivo, y no sólo de la descendente. Esa mejor que se la coma algún pringado.
Si de cualquier modo te lías con una que ya no sea jovencita, valora ese parámetro en su justa medida. Aunque ellas no lo van a reconocer así de primeras, han perdido mucho valor frente a una “recién salida del concesionario”, así que tenlo en cuenta cuando tengas que ceder en algo o comprometerte., porque no son una buena inversión de futuro.
Luego por otra parte tenemos otro factor a ponderar en favor de las jovencitas, como es el cambio de mentalidad sobre la sexualidad de las nuevas generaciones. A veces puede ser más difícil lograr que una tía de 30 años practique sexo anal, que una de 16. Ten en cuenta eso también.
Si inviertes tus ahorros en un coche con buena apariencia, pero con 10 años de antiguedad, si dentro de 10 años todavía no has podido cambiar de coche… ¡estarás conduciendo un coche con más de 20 años!
Afortunadamente, a veces el tiempo pone las cosas en su sitio. Las mujeres de mi generación ya sois un producto caduco para el amor
y sólo servís para que uno se desfogue sexualmente, lo cual por otra parte tampoco está tan mal para vosotras. Pero aún así os quejáis.
Como se decía en uno de los comentarios, a la mayoría de solteras de más de 30 les gustaría encontrar una relación seria, y sólo encuentran con facilidad tíos que lo único que quieren es follar con ellas.
Bueno, también están las ilusas que dicen “No, si yo paso de compromisos” y que en muchos casos son tías con las que más bien nadie quiere comprometerse.
En cambio a la mayoría de solteros con más de 30 les gustaría encontrar tías que sólo quisieran follar, y sin embargo lo que encuentran con más facilidad son tías que quieren una relación seria.
Estamos condenados a no entendernos.