Ya es de noche y estoy en mi despacho repasando las fotos que le he hice a Sandra el sábado pasado.
El miércoles estaba cenando con Juan, mi amigo el de la agencia de modelos (aunque sólo es un pringao dentro de su empresa, no es de los que cortan el bacalao) ultimando los detalles del plan para el “1er Safari Fotográfico de Jóvenes Guarruzas”. Así lo habíamos llamado.
Juan había seleccionado varias putillas de entre los descartes (que eran mayoría) de las que enviaban las fotos a la agencia. Escogimos a una que tenía buena pinta, con mirada de cachondilla, y lo que también era importante, en su carta decía que había enviado las fotos a varias agencias, como para “meter presión” en la selección, lo que a nosotros nos venía de perlas.
- El nombre de la agencia no debe salir nunca. Llámale y dile que te han llegado sus fotos y que estás interesado en hacerle un book profesional para enseñárselo a los clientes, pero no saques el nombre de la agencia. Si te pregunta, invéntate otro nombre para tu empresa, y di que colaboras con varias agencias y que no sabes exactamente de cual te llegaron las fotos. Como las ha enviado a varias, pues no hay problema.
- ¿Crees que hace falta tanto secretismo? ¡ni que fueramos a follárnosla! Si sólo son unas fotos.
- Ya, sólo son fotos,… tú ten cuidado con estas guarruzas, que mi jefe ya ha tenido varios líos.
Iba a aprovechar como “estudio” el piso sin amueblar de unos clientes que sólo tenían mi móvil (de tarjeta, usado sólo para el trabajo) y mi nombre de pila. Eso era lo único que ponía en los anuncios de instalador de parquet flotante que pegaba en las farolas, y tampoco me habían preguntado mucho más cuando les hice el presupuesto. Parece que les di buena impresión. Además, como el piso estaba completamente vacío, podían irse de fin de semana tranquilamente y dejarme las llaves sin miedo a que les birlara nada. Por no haber, no había ni grifos, y el material lo ponía yo por adelantado.
Aún así a mí las precauciones de Juan me parecían exageradas, de hecho dudo que algo de lo que íbamos a hacer fuera ilegal.
Llamé a Sandra por teléfono el viernes por la tarde, suponía que a las 5 ya habría salido de clase. Estaba emocionadísima, se la veía menos nerviosa que a mí. Quedamos para hacer la sesión el sábado por la mañana, cuanto antes mejor, no iba a tener el piso disponible muchos días. Todo fue un poco precipitado, lo reconozco, supongo que en el fondo no esperaba que picara… Esa misma tarde tuve que ir corriendo al Media Markt y comprarme una cámara con un flash gordo. Una réflex, de las baratillas, pero algo que me diera más credibilidad de fotógrafo profesional que la compacta de 150 euros que tenía en casa.
También me compré un paraguas de esos plateados con un foco, para aparentar más. Esa noche vi varios videos de sesiones de fotos que encontré en el youtube, aunque en la mayoría no se veía mucho de lo que hacía el fotógrafo (que era lo que a mí me interesaba) La noche se me hizo corta. Ya era sábado, y tenía el tiempo justo para preparar el piso, guardar todos los trastos en una de las habitaciones, y colocar una sábana en el suelo del comedor a modo de fondo para las fotos y el paraguas plateado. También había perdido un buen rato leyendo el manual de la cámara.
Sandra llegó puntual al portal de la finca. Cuando subió y la vi en el quicio de la puerta, se me cayó el mundo al suelo:
- Hola, ¿tú eres Sandra? Parecías mayor en las fotos.
- ¿Sí? Es por el maquillaje.
Ahí estaba, con un vestidito picantón, sí, pero a la vez muy naif. Llevaba el ombligo al aire, y una minifalda de animadora. Tenía pinta de guarrilla, pero por otra parte sus tetas abultaban menos que una ciruela, y llevaba unas medias como de vestidito de domingo de niñita bien. El minúsculo top de puntilla parecía que le quedaba grande y todo. “Te has lucido, Putas…” pensé. Bueno, ahora ya había que seguir adelante con la pantomima hasta el final.
- Pasa por aquí…
Fuimos al salón. Había decorado el suelo con una cutre sábana de tela verde. Temía que la chavalita se rebotara en cualquier momento y me mandara a la mierda viendo que aquello era un puto timo… bueno, yo también la hubiera mandado a la mierda, y de paso le habría soltado que en adelante procurara ser algo menos guarrilla vistiendo. Pero no, creo que el paraguas era lo que le daba credibilidad al asunto. ¡Un puto paraguas plateado!
- ¿Es tu estudio?
- Sí.
- ¿Tienes un cuarto oscuro?
- Eh…, no. Bueno, ahora es que las fotos son digitales ¿sabes? Ya no se revelan los carretes.
Yo no tenía ni puta idea de si se seguían usando los cuartos oscuros ¿por qué no lo habría mirado en internet?, era una pregunta obvia.
- ¿Sabes posar?
- Sí, bueno, me gusta practicar poses en casa.
- Pues ponte ahí, encima de la tela verde, cerca de la pared, a ver.
Sorprendentemente, al igual que durante la llamada de teléfono, Sandra parecía estar en su salsa.
Mientras ella cambiaba entre una postura y otra, yo me escondía detrás de la cámara haciendo click-click, para que no se me notara en la cara que no tenía ni zorra idea de lo que hacía:
- Muy bien, muy bien. A ver otra.
A pesar de todo, a ella se le veía tan cómoda, que poco a poco yo también me fui sintiendo más a gusto, y puede empezar a preocuparme más por la guarrilla y las fotos, y menos por la situación.

Qué monada…. la niña tenía su morbo, pero me sentía un puto pervertido. Mira que haber pensado que podría ponerme cachondo haciéndole fotos a una cría como esta y luego compartiéndolas con Juan…

No sé si la niña sabrá posar, pero lo que es provocar…

Joder, pues me está poniendo cachondo la muy… Para mí que tú ya has estado contra la pared más de una vez.

Oye niña, que se te ven las bragas… Como si no lo supieras, ¿verdad?

Hala la guarrilla, mírala haciendo de majorette, sólo te falta la varita. Ya te metería yo el bastón entero…

A ver qué hace la guarra esta ahora en el suelo…

Qué perra, bien sabes que se te ve el oscurito. Si es que llevas la guarrería en la sangre…

Joder, con la niña, si fuera tu padre te metería dos hostias bien dadas, pero al no serlo…
Cuando se cansó de hacer posturitas, me dijo:
- Buff, qué cansancio, ¿todavía faltan muchas fotos?
- ¿Eh? no, no, ya es más que suficiente para el book.
- Ah, muy bien Oye ¿tienes algo para beber?
- Eh, no, es que en el estudio no tengo nada…. pero abajo hay un bar. Vamos si quieres.
- Vale.
En el bar Sandra me habló de sus amigas del insti, de sus novios… También me preguntó cuándo vería las fotos. Le pedí su email y le dije que el lunes le enviaría una copia para que las viera, antes de imprimir el book definitivo.
Hoy ya es lunes, así que voy a escribir el email. A ver, “Nuevo mensaje”
Destinatario: sandra_supermodel@hotmail.com
Asunto: Fotos de tu book
Hola, Sandrita, aquí puedes ver tus fotos:
http://putas.wordpress.com/que_puta_eres_nina
Saludos.
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Bueno, hasta aquí la historieta erótica.
La culpa de que vistan como putas no es sólo de los padres… en este caso en concreto también es del fotográfo de la web www.ff-models.com, que es de donde han salido las fotos (denuncias y acusaciones varias diríjanse al webmaster de la misma, gracias) aunque obviamente yo no he pagado por ellas, pues no le voy a dar ni un puto duro de mi bolsillo a un cabrón que se forra con las putillas estas, ni a ellas mismas de rebote tampoco, faltaría más.
Bueno, el tema que quería resaltar no es la historieta erótica, lo que me ha llamado la atención es que parece que el esplendor de muchas putillas de estas edades se deteriora más rápido que el de los replicantes de Blade Runner. Sólo hace falta ver las fotos de Sandra de algunos meses después (a lo sumo algún añito) , o de su colega de web Virginia.
Sandra después de poco tiempo:


Su coleguita Virginia antes:




y Virginia un poco después:




Si siguen con esa progresión, dentro de 5 años sus culos serán capaces de alterar gravemente el campo gravitatorio terrestre.
¿Soy el único al que le parece que tenían más morbo antes?